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LEY DE TRASCENDENCIA
Se corresponde con la fuerza presente en la Naturaleza que empuja a cada ser vivo a adaptarse a las circunstancias ambientales, evolucionando y cambiando lo necesario para superar cualquier límite o circunstancia adversa. Es evidente que la Ley de Individualidad está en contraposición con la Ley de Globalidad.
Son dos fuerzas opuestas que necesitan ser reconciliadas, puestas en armonía por una nueva ley o principio.
La tercera ley fundamental de la ecología es la Ley de la Trascendencia. La vida en su esencia individual tiende a perpetuar las formas, tiende a automatizar las respuestas necesarias al medio, es básicamente conservadora en el sentido de que la inercia del pasado, de lo aprendido y de las costumbres y actitudes desarrolladas tienen un peso fundamental.
Esto es necesario para hacer más fácil la existencia, para dar solidez y consistencia al ser vivo frente a los retos ambientales y de los competidores.
Si un ser vivo no fuese “solido’ en su comportamiento, si no fuese firme y constante, no tendría la suficiente fuerza para resistir la presión del medio. Perecería en un mar de dudas y de infinitas posibilidades. Pero esta solidez también puede ser un lastre, un peso ante la necesidad de adaptarse a cambios importantes o nuevas circunstancias.
Así, mediante la individualidad un ser vivo permanece, pero mediante la trascendencia es capaz de cambiar, adaptarse y evolucionar; es decir, dejar de ser lo que era para convertirse en otra cosa.
En nuestra vida social no podemos olvidar lo influenciables que son las personas y, especialmente los niños y jóvenes, ante los mensajes y la presión del medio social donde viven.
Uno de los grandes descubrimientos del siglo XX que ha terminado se refiere a la exploración de la mente humana y de los complejos factores que intervienen en la conducta y las emociones. Nuestra profunda necesidad de los demás y de su afecto.
En numerosos estudios sociales y psicológicos se ha constatado la relación que hay en muchos comportamientos antisociales y la presión negativa del medio familiar y social en la infancia o adolescencia.
Cualquier experto en marketing sabe la influencia real de los mensajes televisivos y de los medios de comunicación masivos y una sociedad ecológica no puede ser ajena a la capacidad de influencia que tiene el medio en las personas.
Seriamos muy ingenuos si pensásemos que no tiene repercusiones negativas el continuo bombardeo con imágenes y mensajes de violencia de los medios de comunicación que sufren nuestros niños y jóvenes y la población en general; con la incitación al consumo de drogas legales con los anuncios de alcohol y tabaco, con el fomento de conductas no solidarias y tanta telebasura en general.
Una sociedad ecológica debe ser consciente de eso y fomentar códigos de conducta fraternos mediante una educación permanente en los valores sociales.
En la vida social la Ley de Trascendencia nos muestra lo influenciables que son los seres vivos por el medio y los hombres por la sociedad donde viven.
Esto se traduce en la necesidad de potenciar roles sociales de fraternidad que sirvan de modelo a las personas individuales en sus relaciones con los demás.
La Ley de Trascendencia aporta: Necesidad y capacidad de amar, de ternura y fraternidad
LEY DE PERPETUACIÓN
Se corresponde con la fuerza presente en la Naturaleza que empuja a cada ser vivo a adaptarse a las circunstancias ambientales, evolucionando y cambiando lo necesario para superar cualquier límite o circunstancia adversa. Es evidente que la Ley de Individualidad está en contraposición con la Ley de Globalidad.
Son dos fuerzas opuestas que necesitan ser reconciliadas, puestas en armonía por una nueva ley o principio.
La tercera ley fundamental de la ecología es la Ley de la Trascendencia. La vida en su esencia individual tiende a perpetuar las formas, tiende a automatizar las respuestas necesarias al medio, es básicamente conservadora en el sentido de que la inercia del pasado, de lo aprendido y de las costumbres y actitudes desarrolladas tienen un peso fundamental.
Esto es necesario para hacer más fácil la existencia, para dar solidez y consistencia al ser vivo frente a los retos ambientales y de los competidores.
Si un ser vivo no fuese “solido’ en su comportamiento, si no fuese firme y constante, no tendría la suficiente fuerza para resistir la presión del medio. Perecería en un mar de dudas y de infinitas posibilidades. Pero esta solidez también puede ser un lastre, un peso ante la necesidad de adaptarse a cambios importantes o nuevas circunstancias.
Así, mediante la individualidad un ser vivo permanece, pero mediante la trascendencia es capaz de cambiar, adaptarse y evolucionar; es decir, dejar de ser lo que era para convertirse en otra cosa.
En nuestra vida social no podemos olvidar lo influenciables que son las personas y, especialmente los niños y jóvenes, ante los mensajes y la presión del medio social donde viven.
Uno de los grandes descubrimientos del siglo XX que ha terminado se refiere a la exploración de la mente humana y de los complejos factores que intervienen en la conducta y las emociones. Nuestra profunda necesidad de los demás y de su afecto.
En numerosos estudios sociales y psicológicos se ha constatado la relación que hay en muchos comportamientos antisociales y la presión negativa del medio familiar y social en la infancia o adolescencia.
Cualquier experto en marketing sabe la influencia real de los mensajes televisivos y de los medios de comunicación masivos y una sociedad ecológica no puede ser ajena a la capacidad de influencia que tiene el medio en las personas.
Seriamos muy ingenuos si pensásemos que no tiene repercusiones negativas el continuo bombardeo con imágenes y mensajes de violencia de los medios de comunicación que sufren nuestros niños y jóvenes y la población en general; con la incitación al consumo de drogas legales con los anuncios de alcohol y tabaco, con el fomento de conductas no solidarias y tanta telebasura en general.
Una sociedad ecológica debe ser consciente de eso y fomentar códigos de conducta fraternos mediante una educación permanente en los valores sociales.
En la vida social la Ley de Trascendencia nos muestra lo influenciables que son los seres vivos por el medio y los hombres por la sociedad donde viven.
Esto se traduce en la necesidad de potenciar roles sociales de fraternidad que sirvan de modelo a las personas individuales en sus relaciones con los demás.
La Ley de Trascendencia aporta: Necesidad y capacidad de amar, de ternura y fraternidad
Ley del Máximo Rendimiento o Mínimo Esfuerzo
Ley de Polaridad o de los Opuesto